Madre: la educación en el prematuro

Ser madre es una de las experiencias más intensas en la vida de una mujer. Un bebé nos cambia la vida, independientemente de la edad a la que decidamos tener un embarazo.

Los bebés y niños prematuros son aquellos que nacen antes de las 37 semanas de embarazo. Los "grandes prematuros" lo hacen antes de las 29 semanas de gestación.

La educación de los niños es principalmente una tarea de los padres, pero los niños también aprenden pautas de comportamiento infantil en la guardería o en la escuela.

Tener un bebé no resulta tan sencillo como pueda parecer. El tiempo aproximado para quedarse embarazada es de aproximadamente 1 año. Si deseamos ser madres y no conseguimos un embarazo más allá de esta fecha, convedría consultar a nuestro ginecólogo por si puediera existir un problema de fertilidad.

Las mujeres cada vez retrasamos más la maternidad. En muchas ocasiones el reloj biológico no suele coincidir con el reloj social. De hecho, una mujer con formación académica termina sus estudios alrededor de los 25 años, y no es hasta la treintena cuando empezamos a tener cierta estabilidad laboral. Éste es un momento clave en la vida de una mujer, ya que a partir de entonces muchas de nosotras decidimos embarcarnos en la apasionante aventura de ser madre.

La maternidad es una tarea compleja, pero muy enriquecedora para la mayoría de las mujeres. Al principio los temores más comunes para una madre están relacionados con el desarrollo y el cuidado de los bebés recién nacidos. Más tarde este miedo se disipa y la madre centra toda su atención en la educación del niño: hábitos de higiene, inicio del colegio, normas y límites...

Los padres suelen sentir miedo, ansiedad, soledad o culpabilidad cuando un bebé nace prematuro. Los bebés prematuros necesitan unos cuidados especiales en el hospital y en casa debido a la inmadurez de sus órganos. ¡Ten en cuenta que no han tenido tiempo suficiente para desarrollarse en el útero de la madre! Esta circunstancia les predispone a padecer algunas enfermedades especiales.

En los últimos años se ha comprobado que si practicas el método canguro, contacto piel con piel entre la madre y el bebé, tu bebé prematuro mantendrá el calor y ganará peso antes que los prematuros que permanecen en la incubadora. Los bebés prematuros pesan algo menos que los bebés nacidos a término. También pueden presentar algunas secuelas en su desarrollo psicomotor o intelectual. Sin embargo, que tu bebé adquiera nuevas habilidades es cuestión de tiempo, aunque sería beneficioso para su desarrollo un programa de estimulación precoz.

La edad de los bebés prematuros tampoco se corresponde con la edad cronológica, sino con su edad gestacional, más tarde edad corregida, que se contabiliza a partir de la fecha de la última regla. Por ejemplo, un bebé que nace a las 28 semanas, cuando tiene 4 meses “cronológicos”, es como si tuviera sólo 1 mes. ¡No te agobies en exceso! Tu bebé irá evolucionando poco a poco hasta convertirse en un niño fuerte.

Educar a los niños implica un gran esfuerzo para los padres. Pero si los educamos con cariño, amor y comprensión, estarán más predispuesto a adoptar las pautas de comportamiento que les marquemos, y por cierto, nos ayudarán a sobrellevar, por ejemplo las temidas rabietas de los dos años.

En este camino, los padres, a veces, nos encontraremos con dificultades, con luces y sombras, aciertos y fracasos. ¡No somos perfectos! Pero recuerda que el estilo de educación autoritario, sobreprotector o permisivo no ayudan nada a formar una personalidad sana. Los padres debemos recurrir a la disciplina, no como una forma de castigo físico, sino como un medio para que nuestros hijos interioricen los valores que les trasmitamos (ser generosos, trabajadores y confiados). La disciplina, además, ha de ir cambiando a media que los niños crecen.

En esta gran empresa también es importante conocer el caracter y la personalidad del niño y como padres, ser claros, coherentes y consecuentes con nuestras normas y límites. El modo que tengamos de educar a nuestros hijos desde los primeros años va a marcar su comportamiento en la temida adolescencia.