Los fabricantes de asientos de seguridad para niños suelen indicar que éstos son adecuados para niños en cierto rango de peso (por ejemplo; hasta 8-10 Kilos). Los lactantes pequeños pueden ir en asientos rígidos reclinables o en asientos convertibles (que pueden utilizarse a mayor edad).
Los asientos rígidos son más seguros para los bebés pequeños, pero deben colocarse:
En el asiento trasero, en sentido contrario a la marcha
En el asiento trasero, en el mismo sentido de la marcha
En el asiento delantero, en el mismo sentido de la marcha, excepto si hay air-bag, en cuyo caso, está totalmente contraindicado que el portabebés se coloque en la parte delantera del vehículo.
Los asientos rígidos para bebés deben ir sujetos a la estructura del vehículo mediante dispositivos homologados (por lo general, los puntos de amarre del cinturón de seguridad). Además, estos asientos deben disponer de un arnés de sujeción que sujete al bebé por los lugares adecuados. A veces, el sistema de cierre incluye doble presa. Es fundamental que el niño no se lo pueda desabrochar por sí solo.
Es importante que el portabebés esté sujeto convenientemente al vehículo y que el niño tenga abrochado el arnés.