En España y en el resto de los países de la Unión Europea existe un servicio que se conoce como sistema europeo de alertas (RAPEX).
La red de alertas sirve para intercambiar información entre los estados miembros y los ciudadanos sobre los productos que no cumplen con las normas de seguridad.
En España, la red de alertas funciona a través del Instituto Nacional de Consumo, que se encarga de gestionar las alertas entre los estados miembros, la Comisión Europea y las autoridades competentes de las Comunidades Autónomas de nuestro país.
Los productos inseguros se detectan a través de las campañas de inspección, las comunicaciones que se realizan a otros organismos, la información que aportan los productores o distribuidores o a través de los consumidores.
Los consumidores pueden denunciar un producto cuando no cumple con las normas de seguridad en la oficina de consumo o en los departamentos de las comunidades autónomas establecidos a tal efecto.
La mayor parte de los productos incluidos en la red de alertas suelen ser de origen asiático. Hasta el momento, algunos de los artículos detectados como inseguros son juguetes o productos infantiles como chupetes o cunas.