Tienen fiebre. Mientras que padecen una enfermedad, es mejor dejarles que la superen. Su sistema inmunitario está ocupado produciendo anticuerpos.
Tienen una enfermedad del sistema nervioso por ejemplo, encefalitis.
Han tenido hace poco convulsiones, causadas o no por la fiebre.
Tienen una inmunodeficiencia porque tienen dificultad para fabricar anticuerpos.
Los niños con SIDA pueden ser vacunados pero de forma algo especial.
Están tomando corticoides por alguna enfermedad (asma, artritis reumática, ...) en otro proceso.
Están siguiendo un tratamiento con inmunosupresores (son fármacos que bajan las defensas del cuerpo, por lo general para ayudar en enfermedades como la leucemia o el cáncer).
Tienen alergia demostrada a alguno de los componentes de las vacunas, como el huevo, neomicina (un antibiótico) o los conservantes de las vacunas.
Si padece alguna enfermedad crónica pero está bien controlada. Por ejemplo, aunque tenga asma, insuficiencia renal, una cardiopatía congénita, etc... siempre que el niño esté haciendo su vida habitual.