Una de las preocupaciones principales de los padres ante la llegada de un bebé es que nazca sano. Para ello, es importante tomar algunas precauciones antes y durante los meses de gestación. En general, los tres primeros meses de embarazo son los más sensibles, pues se están formando los órganos del bebé.
Durante este tiempo, cualquier tipo de agresión (consumo de alcohol, tabaco o medicamentos) puede provocar serios daños en el embrión y en la formación de sus órganos.
Más adelante, el feto ya tiene todas sus partes bien formadas, es más resistente y sólo está aumentando de tamaño.
Los defectos congénitos afectan a la formación del embrión o feto. Existen varios tipos:
Los morfológicos afectan a la forma física del bebé
Los funcionales inciden en el funcionamiento de distintos órganos del cuerpo
Los estructurales se deben a alteraciones de los genes o de las células.
No todos los defectos congénitos pueden evitarse, pero es importante tener en cuenta qué son, cuáles son las causas que los producen y cuáles son sus tratamientos.