Cualquiera. Es una de las infecciones más ubicuas que afectan al hombre y a los animales.
Las personas con sistema inmunitario normal pueden tener alguna o ninguna manifestación de la infección.
En los niños con deficiencias inmunitarias afecta casi siempre al sistema nervioso central y puede ser fulminante y mortal.
Una parte del ciclo vital del toxoplasma está en otros animales, a partir de los cuales puede pasar al hombre.
Nunca se contagia de persona a persona.
Hay varios mecanismos posibles.
¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad?
En personas inmunocompetentes, a pesar de que se forman quistes y que el organismo se disemina por todo el cuerpo, puede no haber manifestaciones.
Es posible que se detecten ganglios inflamados en cualquier parte del cuerpo, preferentemente en el cuello. A veces son dolorosos.
Puede acompañarse de síntomas inespecíficos tales como fiebre, dolores musculares o articulares, rigidez del cuello, exantemas o de otros más graves.
Todos los síntomas pueden tener duración variable: unos días o varios meses.
El toxoplasma o bien sus quistes, puede ser detectado en la sangre y otros tejidos, como los ganglios linfáticos o la placenta.
Detección de IgG (inmunoglobulina) específica. Estos anticuerpos pueden aparecer 1 ó 2 semanas después de la infección, y llegan al máximo a las 6-8 semanas y luego disminuyen.
La persona infectada mantendrá de por vida unos títulos de anticuerpos bajos.
Detección de IgM (inmunoglobulina) específica.
¿Cómo se manifiesta la infección en el feto ?
Si la madre se infecta en el primer trimestre de la gestación y no es tratada sus manifestaciones al nacimiento serán graves.
La infección congénita puede aparecer como una enfermedad neonatal leve o grave o puede recidivar como una infección no diagnosticada.
Las manifestaciones más precoces incluyen:
Existen muchas formas clínicas que incluyen síntomas en casi todos los órganos, pero lo más característico son las lesiones de la retina y las manifestaciones neurológicas.
Sí. Es muy eficaz la asociación de Pirimetamina y Sulfadiacina o trisulfapirimidina, aunque es un tratamiento que requiere vigilancia cuidadosa por sus efectos secundarios.
Los bebés infectados deberán recibir tratamiento durante un año.
Si no se trata al bebé infectado, a llegar a la adolescencia podrá desarrollar manifestaciones tales como coriorretinitis y trastornos de la visión.
En el embarazo se emplea Espiramicina en el primer trimestre y los otros dos fármacos el resto del tiempo.
Sí. Las mujeres que no han padecido la infección antes del embarazo deben atender unas normas sencillas:
Los gatos domésticos deben ser alimentados con dietas preparadas, no con carne cruda.
¿Qué hago si estoy embarazada?
La mujer inmunológicamente normal que adquirió la toxoplasmosis antes de quedar embarazada no requiere tratamiento.
La infección adquirida en cualquier momento del embarazo debe tratarse, con lo que el riesgo de infección del feto se reduce en un 60%.
Se emplea Espiramicina en el primer trimestre y los otros dos fármacos el resto de la gestación.