Puede haber muchos y variados motivos para que un bebé vomite. Estos son algunos:
1.- Relacionados con anomalías del aparato digestivo:
2.- En relación con la alimentación:
3. En relación con infecciones:
Lo primero es observar al bebé y comprobar si hay otros síntomas acompañantes como la fiebre o las erupciones, entre otros.
Si el bebé parece tranquilo y no hay signos de alarma, se le deben ofrecer líquidos.
Los más adecuados son las soluciones de rehidratación oral. Conviene hacerlo, poco a poco, a cucharaditas, sin forzar al bebé.
En el caso de una leve indigestión, seguramente mejorará en pocas horas.
Si el bebé continúa mejorando, conviene que un pediatra valore su estado ya que son muchas las causas de vómitos, y algunas de ellas, son potencialmente graves.
Un bebé que vomita se puede deshidratar y si los vómitos son repetidos se debe solicitar ayuda.
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