Es muy interesante fijarse en las características de la tos, pues nos pueden dar pistas de la causa de la misma. Sobre todo el sonido y el horario.
También, la tos tendrá más o menos importancia si se acompaña de otros síntomas.
A) Según el sonido, se dice que la tos puede ser:
Irritativa: Cuando la causa es el picor. Cuando el individuo puede explicarlo, dice que siente cierta molestia “por dentro”, que le impulsa a toser repetidamente. Esto ocurre por ejemplo en casos de alergia.
Espasmódica: Cuando ocurre en accesos difíciles de parar y se acompaña de un sonido especial al expulsar el aire. Es la que ocurre en las bronquitis y laringotraqueitis.
Crupal: Este tipo de tos es la que acompaña a la inflamación de la laringe. Se caracteriza por un sonido profundo, casi metálico, que la gente describe como “un ladrido”, “toser dentro de una tinaja” o “gallo”. Es la típica del crup
Productiva o húmeda: Cuando la tos se acompaña de la expulsión de moco. Los bebés siempre se tragan el moco desprendido de los bronquios. Los niños también expectoran, pero también se tragan el “esputo". Suele ser así en la fase de mejoría de las bronquitis.
Seca: Cuando no se mueve mucosidad. Es típica de la tosferina.
B) Según el horario:
C) Según los síntomas acompañantes:
Valorar primero si el niño se encuentra o no molesto por la tos.
Si el bebé tose dormido, está contento y la tos no le hace vomitar, no hace falta preocuparse y menos aún, suprimir la tos.
Recuerden que la tos es un mecanismo de defensa para limpiar los bronquios.
Según las características de la tos y los síntomas que la acompañen, podemos sospechar la causa de la tos. En algunos casos se podrá evitar, pero en otros no.
Es mejor buscar y tratar la causa que dar un antitusivo.
El mejor ejemplo está en las bronquitis. El bebé no dejará de toser porque tiene los bronquios estrechados y tienen que tenerlos bien limpios. Es mejor darle un broncodilatador que un antitusivo.