La obstrucción nasal es algo tan simple como la dificultad más o menos intensa para respirar por la nariz.
El problema es que los bebés “no saben” respirar por la boca. Por eso, mientras maman no pueden hacerlo.
Puede ser por dos motivos:
- Porque haya moco en el interior del bebé o niño.
- Porque la nariz esté congestionada por un resfriado. La mucosa será más gruesa y el aire tendrá menor espacio para entrar.
Además, un bebé mayor, se puede haber metido algún objeto dentro de la nariz como pan o plastilina.
¿Cómo se manifiesta?
El bebé que tiene la nariz obstruida necesita abrir la boca para respirar. Esto le va a causar problemas:
- A la hora de alimentarse: coge y deja repetidas veces el pecho o el biberón, para tomar aire.
- A la hora de dormir: no puede, se enfada y llora.
Además, suele hacer un poco de ruido al respirar por la nariz.
También es probable que se vea el moco: transparente unas veces y espeso otras.
Es posible que además, el bebé tosa e incluso vomite.
¿Qué tenemos que hacer?
A pesar de ser un síntoma leve, es bastante molesto para el bebé.
La mejor manera de aliviarle es echarle unas gotas de suero salino fisiológico por la nariz.
El suero es una solución isotónica de sodio, no lleva medicamentos. Por tanto, se puede usar tantas veces como se quiera.
A veces, hace falta sacarle los mocos. Para eso se utiliza una perita de goma o bien un aspirador especial para este uso.
¿Se puede complicar?
No. Siempre es un síntoma molesto, pero leve.
Sólo habrá más dificultades en caso de que el bebé tenga siempre mocos, es decir que tenga inflamadas las adenoides o las vegetaciones. De esta forma, la obstrucción nasal puede llegar a afectar a los oídos.
Si la causa fuera un cuerpo extraño dentro de la nariz, habría que sacarlo, por supuesto. En un centro médico es la opción más recomendable.
