
Muchos agentes distintos pueden producir inflamación de las meninges. Estos son algunos:
Otros gérmenes más raros como las enterobacterias o los hongos, entre otros, se dan en pacientes con defensas deficientes.
Los síntomas típicos de la meningitis son: fiebre, vómitos y dolor de cabeza.
Sin embargo, los bebés no pueden quejarse de esto último. En ellos, la manifestación es la fontanela abombada o tensa.
Además, probablemente, el bebé esté muy irritable y llorón o por el contrario, muy decaído.
Afortunadamente, las meningitis son bastante raras y no hay que alarmarse en seguida cuando un bebé tiene fiebre.
Pero, los vómitos persistentes, sí son un síntoma de alerta (aunque puede tener otras cosas).
Observen la fontanela y la actividad del bebé: Si llora inconsolable o está demasiado decaído, es preferible consultar con el médico.
Otra señal de alarma es la aparición de petequias (ver sarpullidos y sepsis), que indican que la infección es aún más seria.
Antiguamente, las meningitis casi siempre eran mortales.
Hoy en día, gracias a los antibióticos y al resto de medidas que se aplican en las Unidades de Cuidados Intensivos Pediátricos, las meningitis se curan bien. Si se asocia con una sepsis o septicemia, el pronóstico es peor.
En algún caso puede haber secuelas meses después de haber superado una meningitis.
El que haya secuelas tiene relación con:
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