El bebé o el niño suele empeorar de noche. Esta afección dura entre 5 y 7 días, con o sin tratamiento. Tampoco es raro que esta enfermedad infantil pueda volver a repetirse.
Como ocurre a menudo, suelen ser virus los que causan esta enfermedad infantil.
Excepcionalmente pueden ser bacterias las causantes, como el Haemophilus Influenzae, que puede producir una forma muy grave de afectación de la epiglotis, y que, gracias a la vacuna, ya es mucho más rara.
Esta enfermedad infantil suele empezar en los bebés o niños como un resfriado banal un par de días antes, con fiebre baja o moderada . Otras veces, empieza bruscamente, en general, por la noche.
El síntoma más llamativo es la tos, que parece un ladrido. Por eso se dice tos “perruna”, ya que es bronca, intensa y parece que le duele al niño. De esta forma, la voz se le pone ronca. A veces, se produce un ruido agudo al inspirar el aire (se llama “estridor”).
En ocasiones, el bebé tiene fiebre baja o moderada. Y, en algún caso “pitos” bronquiales. Además, la faringe puede estar roja.
El bebé o niño respirará mejor si el aire es fresco y húmedo. Una buena solución es asomar el bebé a la ventana con mucho cuidado. Conviene colocar un humificador o vaporizador en la habitación. El vapor frío calma la garganta irritada e inflamada.
Otra posible solución es abrir el grifo del agua caliente para concentrar el vapor en el cuarto de baño.
Mantener al bebé en una postura erguida facilitará la respiración.
Para ablandar las secreciones mucosas es recomendable que el bebé beba mucho líquido.
No se debe olvidar que es muy importante estar en contacto con el pediatra. Además de recomendar algún descongestionante o recetar otros medicamentos, puede descartar otras enfermedades más graves como la difteria , epiglotitis, sarampión o el absceso de garganta, entre otras.
También es importante mantener la calma, porque el bebé o niño también estará asustado. Si vemos que el niño se tranquiliza y puede respirar sin demasiada dificultad, quizá no haga falta nada más.
Estos signos indican la necesidad urgente de acudir a un centro hospitalario. Para evitar esta enfermedad es recomendable vacunarse del Haemophilus influenzae tipo B.