Esta enfermedad metabólica se conoce desde 1934 y entonces se llamaba oligofrenia fenilpirúvica porque en la orina de los enfermos se detectaban grandes cantidades de un ácido llamado fenilpirúvico.
Más adelante, se descubrió que el fallo estaba en que los pacientes no pueden convertir la fenilalanina en tirosina (un aminoácido en otro).
Esta tarea la debe realizar una enzima, cuya ausencia es la causa de la enfermedad en los bebés y niños. El nombre de la enzima es la “fenilanina hidroxilasa”.

Se transmite genéticamente por mecanismo autosómico recesivo.
Puede haber diferentes grados dentro de la enfermedad. Se denominan “fenotipos”. Tienen distinta gravedad porque en cada uno, el fallo de la proteína reguladora (la enzima fenilalanina hidroxilasa) es más o menos intenso.
El fenotipo más frecuente en nuestro país, es el más leve.
También existen diferencias a nivel genético (genotipo) que, aparte de permitir comprender mejor el mecanismo de producción y la diferente gravedad de la enfermedad, han servido para conocer las migraciones humanas a través de los siglos.
Desde que se implantó el programa de detección precoz de metabolopatías, más de 8.000 niños han sido diagnosticados de fenilcetonuria.
¿Qué tratamiento se debe seguir?
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