Las adenoides grandes dificultan el paso del aire por la nariz y en consecuencia el bebé tendrá la boca abierta.
Cuando se inflaman o infectan las adenoides, se suele producir mucho moco. El moco a veces asoma por las ventanas de la nariz pero otras se descuelga por detrás del paladar.
En consecuencia notaremos que el bebé:
Si el bebé tiene mucha congestión en la nariz, se le puede taponar el conducto que comunica con el oído (la trompa de Eustaquio) y esto puede contribuir a que se desarrollen otitis.
El bebé necesita sobre todo poder respirar cómodamente por la nariz. Para ayudarle, utilicen un buen chorro de suero salino fisiológico (existen diversos preparados en las farmacias) por cada fosa nasal.
También se le pueden extraer los mocos con un pequeño aspirador.
1. No utilice medicamentos por su cuenta.
2. Las gotas nasales contienen sustancias que a veces producen síntomas molestos a los bebés, por tanto deben evitarse.
3. Los jarabes que contienen antihistamínicos o descongestivos, también pueden producir efectos secundarios en los bebés, tales como inquietud, insomnio o taquicardia.
4. Como más del 60% de las veces, la causa son virus, no suelen ser necesarios antibióticos.
5. Consulten al pediatra si el niño tiene fiebre superior a 39º, o si no mejora en 2 días.
6. Si el niño no puede dormir por la tos, un jarabe antitusígeno, no dará resultado, ya que el bebé tose porque el moco resbala por su garganta. Mejor quítele los mocos.
7. Beber líquidos también le ayudará a eliminar el moco.
Recuerden que las vegetaciones o adenoides tienden a disminuir de tamaño a medida que el niño crece. En la actualidad se operan las adenoides de un escaso número de niños, y casi nunca antes de los 4 años.
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