La fiebre en los bebés y los niños ¿Por qué se produce? ¿Qué tenemos que hacer?
La fiebre es la elevación de la temperatura del cuerpo, por encima de los valores habituales. Si la temperatura del cuerpo está entre 37º y 38º, se suele decir que se tienen “décimas” o también “febrícula”.
Entre 38º y 39,9º, hablamos de fiebre. Por encima de 40º, de “hipertermia”.
En el mismo momento, el termómetro nos puede indicar diferente temperatura en diferentes partes del cuerpo (en la boca o en el recto, suele haber 5 décimas más que en la axila o la ingle).
Los termómetros más exactos son los de mercurio. Los electrónicos, son algo menos exactos pero muy cómodos ( y no se rompen tan fácilmente).
En general, la fiebre indica que se han puesto en marcha procesos defensivos del organismo.
La fiebre no es mala por sí misma. En realidad es un indicador de que “algo ocurre en alguna parte”.
El termómetro puede mostrar una temperatura algo superior a la normal en situaciones normales como:
En distintas fases del sueño
Por la noche más que por la mañana
Durante la digestión
Cuando hace mucho calor
Después de una vacuna
La fiebre suele elevarse en caso de infecciones variadas y también en la deshidratación .
Los grados, la fiebre más o menos alta, no guardan relación con la gravedad de la causa.
Se puede tener fiebre muy alta en enfermedades benignas (como el exantema súbito ) y sin embargo, otras más graves como la tuberculosis, dar sólo unas décimas.
No insistir con la comida. Los bebés amamantados se refugian en el pecho, en donde obtienen alimento, líquidos, defensas y consuelo. Suelen querer mamar más a menudo que antes.
Darle un baño para relajarle y limpiarle el sudor.
Ponerle el termómetro para conocer la temperatura.
Observar si hay otras manifestaciones acompañantes.
El bebé vomita todo lo que toma, incluso el antitérmico.
Aparecen manchitas en la piel, de color rojizo, que no desaparecen al estirar la piel. Esas manchas, llamadas petequias que indican que un poco de sangre se ha salido de las venas a la piel. Puede indicar que existe un trastorno de la coagulación o que el bebé tiene una infección grave.
Consulten a su pediatra si pasadas unas horas el bebé sigue con fiebre y además tiene:
Es preferible no alternar varios fármacos sino uno o dos, los que se conozcan mejor.
El fármaco más seguro es el paracetamol.
Se pueden administrar en forma líquida o en supositorios.
Si el bebé tiene fiebre pero está tranquilo, no parece tener dolores ni otras manifestaciones se puede esperar 24-48 horas, controlando la temperatura y utilizando algún antiinflamatorio.