Consiste en extraer unas cuantas gotas de sangre del bebé, (generalmente del talón, porque es más sencillo), y analizarlas, para detectar si padece o no alguna alteración del metabolismo.
Debe hacerse una primera extracción el segundo o tercer día de vida del bebé (por lo general mientras se está en el hospital) y una segunda toma, entre el sexto y décimo día de vida.
Para que esa sangre llegue a los laboratorios se envía empapada en un poco de papel de filtro.
Como es lógico, se acompaña de una ficha del niño que incluya su fecha de nacimiento, el tipo de alimentación, si tiene alguna otra alteración y, por supuesto, el domicilio, para localizarlo en caso de que vaya a necesitar tratamiento.
En el laboratorio de referencia se analiza la sangre mediante cromatografía.
Esta técnica permite detectar también otras alteraciones metabólicas
Si el resultado es normal: a veces mandan una carta confirmándolo y otras veces no lo hacen.
Si el resultado es anormal: la familia recibirá una carta a los pocos días para repetir la prueba y confirmarlo (o no).
Los sobres con las muestras de sangre van por correo especial preferente.
Esto se ha organizado así para garantizar el funcionamiento del programa detección precoz de metabolopatías.
En los Centros para el Diagnóstico de Enfermedades Moleculares
Al principio, todo el programa estaba centralizado en Madrid.
En la actualidad hay al menos un Centro referencia por cada autonomía, llegando a 19 centros en todo el territorio (Alicante, Badajoz, Barcelona, Bilbao, Granada, La Laguna, Logroño, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Palma de Mallorca, Pamplona, Santander, Sevilla (2), Talavera, Valencia, Zaragoza (2))
¿Se pueden detectar antes de que nazca el bebé?
Sí. Durante la gestación se pueden hacer análisis de los tejidos superficiales del feto, (la técnica se llama biopsia de las vellosidades coriónicas, y se hace mediante amniocentesis)
Estas pruebas se utilizan también para detectar otras alteraciones genéticas y cromosómicas.
Sin embargo, algunas enfermedades que se expresan en órganos internos, hay que recurrir a una biopsia fetal, que es mucho más compleja y peligrosa.
Estas pruebas no se hacen de forma rutinaria, sino sólo en algunos casos, cuando existe sospecha fundada de que el bebé pueda estará afecto porque: