El estreñimiento en bebés y niños ¿Cómo se manifiesta? ¿Qué tenemos que hacer?
El estreñimiento consiste en eliminar heces muy duras y con esfuerzo.
Recuerden que muchos bebés amamantados no evacuan heces a diario, sino cada 3, 4 o 6 días, pero siguen siendo de consistencia semilíquida y con grumos.
Esto se llama “pseudo-estreñimiento”. Sin embargo, parece que hacen mucho esfuerzo para defecar.
Algunas fórmulas infantiles producen deposiciones de consistencia más espesa, aunque el verdadero estreñimiento de los bebés empieza después del primer cumpleaños.
No obstante, las heces de algunos bebés parecen bolitas o caca de oveja.
La alimentación pobre en fibra. Por ejemplo, la leche, que deja poco residuo. Por eso cuando los bebés empiezan a tomar purés de fruta y verdura, emiten deposiciones más abundantes y blandas.
El movimiento lento del intestino. Si los residuos o bolo fecal se quedan demasiado tiempo dentro del colon, el cuerpo vuelve a reabsorber el agua que contiene.
El bebé estreñido no está molesto en todo el día, ni se queja, pero en el momento que siente deseos de defecar, gruñe, se pone rojo o incluso llora por el esfuerzo y el dolor.
Cuando los niños son algo mayores, y sienten dolor, empiezan a controlar los esfínteres. De esta forma, intentarán evitar hacer caca y el problema empeorará.
Es excepcional a esta edad que se produzcan hemorroides, pero no son raras las fisuras anales, que a veces no se ven. Se puede dar el caso de que los niños sangren un poco al final de la defecación (se verá sangre fresca encima de las heces)