Justo antes de dar un paso adelante en cualquier línea del desarrollo (motor, cognitivo, emocional...), suele haber un periodo de "desorganización" en el niño. Su cerebro tiene que adaptarse a las nuevas capacidades.
Lo que los padres perciben es que cambia el comportamiento de su bebé: está más llorón y enmadrado, es más difícil de entender y consolar.
Existen unos 7 "momentos críticos" durante el primer año. Aunque es difícil un ajuste matemático a la edad, es probable que noten al niño más inquieto:
Esos momentos críticos no significan que el bebé se haya vuelto "malo". Recuerden que es sólo una situación transitoria.
Necesita mucho cariño y comprensión. En pocos días, volverá el bebé tierno y alegre que era antes.