La mayoría de los bebés prematuros logrará un desarrollo psicomotor adecuado, aunque a un ritmo más lento que los otros bebés. Por ejemplo:
Consiste en un simple retraso en la adquisición de algunas habilidades motoras. Logran adquirirlas, pero más tarde que sus coetáneos. Esto ocurre más a menudo en aquellos que deben ser hospitalizados varias veces (por infecciones respiratorias) y en los que tienen una curva de crecimiento más lenta. Estos niños se pueden beneficiar de los programas de Estimulación Precoz. Casi siempre tendrán una evolución favorable.
Los músculos del bebé están preparados para desarrollarse dentro de un medio líquido. Cuando maduran fuera de la madre, lo hacen de una manera algo diferente. Además, el bebé en la incubadora está apoyado sobre una superficie plana, boca arriba (mientras que dentro del útero se encontraría flexionado). Por estos motivos, en los bebés que nacen antes de las 32 semanas, predomina el tono de los músculos extensores. Cuando se detecta aumento del tono muscular, se suele sospechar parálisis cerebral. Pero para diferenciar estas dos situaciones (una normal y transitoria, otra más severa), se deben observar estos aspectos:
Se manifiesta también por hipertonía (aumento del tono muscular), pero se acompaña de retraso en adquisición de las habilidades. Además, los músculos se acortan, por lo que se producirán asimetrías y retracciones.
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