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15 de Octubre de 2008

El Bebé prematuro :: Cuidados en casa

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La adaptación de la familia

La familia en pleno vive la llegada de un bebé prematuro.  Los padres pasan semanas y meses de angustia mientras el bebé permanece hospitalizado.

Cuando ya está en casa, el funcionamiento de la familia debe reajustarse. Durante todo este proceso las relaciones familiares se ven afectadas por multiples tensiones.

La vida en pareja

Nadie está preparado para tener un bebé prematuro. Es normal que los padres sientan sentimientos confusos y encontrados, la mayoría de tipo negativo tales como:

  • Frustración, pena, rabia por haber perdido a su “bebé ideal”, por no haber podido crear un bebé sano y bello.
  • Miedo, angustia por el futuro incierto del bebé, por sus enfermedades actuales y su pronóstico a largo plazo.
  • Culpabilidad (pueden sentirse responsables de que el bebé haya nacido antes de tiempo, buscan responsables en sí mismos o en otras personas o en sucesos ya pasados)
  • Tristeza y depresión.
  • A todo ello se suma el cansancio por las horas que pasan en el hospital, la tensión por no comprender los términos médicos, ....
En estas circunstancias, algunas parejas llegan a separarse. Esto es mas probable cuando el bebé evoluciona mal o si tiene alguna discapacidad.


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Los hermanos

Cuando hay otros hermanos, suelen sentirse “abandonados” por la dedicación de los padres al prematuro.

Al principio porque pasan muchas horas en el hospital y llegan a casa tristes y cansados. A menudo son cuidados por otras personas. Luego por los cuidados necesarios del bebé y su casi inevitable sobreprotección

De forma que suele ser habitual que los hermanos manifiesten una amplia gama de conductas algo anormales, destinadas a llamar la atención, tales como:

  • Estar más agresivos
  • Dejar de controlar esfínteres
  • Manifestar quejas variadas (dolor de cabeza o de barriga, vomitar, ...)
  • Dificultades en el sueño, miedos, ...
  • Bajar su rendimiento en la escuela.
¿Cómo abordar este problema?

  • Hablando con los niños
Aunque sean pequeños es mejor explicarles la verdad.

De forma simple: “Tu hermano ha nacido antes de tiempo, está enfermo y le tienen que cuidar en el hospital. Tenemos que ir a verle para animarle a que se cure pronto” .

Se les debe hacer partícipes de las buenas y de las malas noticias. Los niños perciben muy bien las señales de tristeza y miedo. Si nadie les explica qué ocurre, su miedo se acrecentará y se sentirán inseguros.

Cuando no se encuentran las palabras basta con decir: “Hijo estoy triste y preocupado por tu hermanito, discúlpame si no tengo paciencia ni ganas de jugar contigo como antes”.

  • Dedicándoles un ratito especial
Puede leerle un cuento antes de dormir. Aunque los padres lleguen a casa muy cansados, pueden turnarse.  Charlar con ellos en ese momento. Contarles como evoluciona el pequeño. Si ha hecho algún progreso.

Se puede pedir al personal del hospital que hagan una foto del bebé para que los hermanos le conozcan, vean cómo es la incubadora ....

Una vez por semana se debe intentar dedicar unas horas a los hermanos mayores: un juego de mesa o salir de paseo, a tomar un helado, a patinar, al cine ...

  • Valorando sus aspectos positivos (en lugar de centrarse en los negativos)
Ya que están menos tiempo con los hijos, evitar riñas y sermones. Es preferible y mucho más eficaz hacerles pequeñas alabanzas por sus propios avances (en a escuela, en su autonomía, ...).

  • Permitiéndose un “respiro” como pareja
Para estar más relajados y recuperar fuerzas. Concertar una cita aunque sea para caminar de la mano, para hablar, para llorar, para consolarse o distraerse ...


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La vinculación con el nuevo bebé


Cuando nace el prematuro y debe ser separado de los padres, resulta más difícil que se produzca la vinculación normal entre padres y bebé.

A fin de cuentas, el bebé está “secuestrado” en el hospital. Los padres no pueden cogerle en brazos, tocarle, abrazarle, calmarle cuando llora, jugar con él o simplemente mirarle cuando lo desean. ...

Cuando el bebé llega finalmente a su casa, los padres tienen que aprender cómo es el bebé, como son sus reacciones y su temperamento, etc en un momento más tardío de lo que sería de haber nacido al fin de la gestación.

Los padres aún tienen miedo e inseguridad. Dudan de su propia capacidad de cuidar de un bebé tan delicado.

Algunas madres manifiestan una conducta algo paradójica con el bebé prematuro: lo cuidan con esmero casi profesional pero no le demuestran afecto, como si tuvieran miedo de apegarse a ese bebé frágil que aún temen perder. Quizá para protegerse de ese mismo temor. O como si quisieran “ahorrarse” la pena.

La vinculación positiva con el bebé es importante para que el niño desarrolle mejor sus capacidades. Para que se sienta y crezca seguro.

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La tendencia a la sobreprotección del bebé prematuro


Casi se puede considerar como una reacción normal esa tendencia a proteger de forma excesiva a ese bebé
que tantas dificultades atraviesa durante los 2 primeros años de vida.

Puede ser aconsejable fomentar la independencia del niño enviándolo a la guardería a partir de los 2 años. No antes, debido a que pueden padecer más infecciones.

El niño prematuro, a medida que crece, debe ser tratado como cualquier otro niño de su edad. Deberá ir aprendiendo a cuidar de sí mismo, a jugar, responsabilizarse de pequeñas tareas, etc.

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Otros aspectos que aumentan la carga emocional

  • Las dificultades económicas
Un bebé prematuro significa una carga económica (ausencia al trabajo, viajes diarios al hospital, comidas fuera de casa, revisiones médicas, rehabilitación....)
  • Quién cuida al bebé
Algunas madres deciden dejar el trabajo o trabajar menos horas para cuidarlo, con lo que disminuyen sus ingresos. O bien deben contratar a otra persona.
  • La baja maternal
Finaliza a veces antes de que el bebé llegue a casa. Afortunadamente, la ley española contempla la posibilidad de que en estos casos, se pueda disfrutar fraccionada, más adelante. (10 semanas, después del alta del bebé)
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