Defectos congénitos: que el intestino (alguno de sus tramos) esté mal desarrollado, sea excesivamente estrecho (estenosis) o simplemente sea un cordón sólido en lugar de un tubo (atresia).
Que se paralice el movimiento peristáltico, en general causado por una infección intestinal o general (sepsis) o por una inflamación.
Que haya algún obstáculo por fuera: una víscera inflamada que oprime (el hígado, un ovario o un riñón poliquístico ... ).
Que haya obstáculos por dentro: pólipos...
Que se produzca una vuelta del intestino sobre sí mismo (un vólvulo) o por dentro de sí mismo (una invaginación).