Porque el bebé inicia los movimientos respiratorios cuando aún tiene restos de meconio o líquidos en la boca y la nariz.
Estas sustancias extrañas pasan a los pulmones y allí causan la inflamación y obstrucción.
El segundo paso es aspirar la boca y nariz del bebé tan pronto como asoma su cabeza, sobre todo si se observa que el líquido estaba teñido o turbio, para evitar que pueda pasar a los pulmones.
En caso de que ya haya ocurrido el problema, los neonatólogos proporcionan apoyo respiratorio, antibióticos y vigilancia especial al bebé.
¿Qué consecuencias puede tener?
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