Es una situación delicada pues el bebé no podrá ser alimentado por la boca ni por sonda hasta que se resuelva.
Necesitará otro catéter, nutrición parenteral y antibióticos.
En ocasiones, si se produce una perforación, el bebé deber ser operado, para cortar la porción de intestino dañada.
Parece que una forma eficaz de evitar que ocurra es aportar a los bebés prematuros pequeñas cantidades de calostro y leche materna fortificada desde las primeras horas de vida.