El distress transitorio es una forma de respiración jadeante y rápida. El bebé respira más de 60 veces por minuto.
Se nota además que el bebé tiene cierta dificultad para respirar: abre las ventanas nasales, mueve la barriguita, se le hunde la piel entre las costillas, ...
Se produce porque dentro de los pulmones del bebé aún queda líquido y eso no permite que los pulmones se llenen de aire.
En general basta con vigilar que el bebé no empeore (pues los mismo síntomas ocurren en otras enfermedades). Probablemente, los médicos responsables le hagan una radiografía y le administren oxígeno.
En general no suele tener consecuencias pues, por definición, se trata de algo pasajero.