Hay diversas situaciones que pueden producir anemia:
Transfusión de un gemelo a otro (en caso de embarazo gemelar, a veces ocurre, sin motivo aparente).
Pinzar el cordón umbilical demasiado pronto.
Anemia antenatal por sangrado placentario crónico, desprendimiento de placenta u otras causas.
Repetidas extracciones de sangre al bebé para hacerle análisis pueden llegar a producir anemia.
La destrucción de excesivo número de glóbulos rojos debido a infecciones o incompatibilidad sanguínea.
Los bebés prematuros, al no haber tenido tiempo de almacenar suficientes reservas de hierro (algo que hace el feto en el último trimestre de la gestación), pueden tener anemia ferropénica (por falta de hierro) pasadas unas semanas o meses.
Cuando la sangre del bebé se empobrece de glóbulos rojos, puede ser necesario hacerle transfusiones bien de sangre completa o sólo de glóbulos rojos (= “concentrados de hematíes”).
Además, y de forma preventiva, se les suele dar Vitamina E y hierro.
En la actualidad, muchos bebés prematuros reciben tratamiento con una sustancia llamada eritropoyetina humana recombinante para evitar la anemia.
Este tratamiento puede evitar que el bebé llegue a necesitar transfusiones.
Los prematuros necesitan suplementos de hierro hasta la edad de 6 meses aproximadamente.