Salvo complicaciones, lo habitual es que la mujer visite al ginecólogo seis semanas después del parto. Se trata de un reconocimiento general en el que se realiza un control del peso y de la presión arterial.
Además, el médico explora los pechos para determinar la posible existencia de bultos. En el caso de las madres lactantes, es normal la presencia de pequeños bultitos que desaparecen cuando desteta a su hijo. Son las glándulas que segregan la leche.
También durante el chequeo el médico realiza un examen pélvico, entre otras cosas, para comprobar que la episiotomía ha cicatrizado bien, que el cérvix está cerrado y que el útero ha vuelto a su estado normal.
En esta visita, la mujer puede consultar con el médico sobre la oportunidad o no de reanudar las relaciones sexuales, si no se han tenido aún, y sobre los métodos anticonceptivos más adecuados.