En el parto, concretamente en la fase de la expulsión, es muy corriente que el médico practique una pequeña incisión denominada episiotomía con objeto de evitar desgarros en la zona del periné y de facilitar la salida del bebé. Esta herida se cose con puntos de sutura que requieren algunos cuidados tras el parto.
A medida que pasan los días, los puntos se van secando por lo que la mujer puede sentir cierta tirantez y molestias. La herida cicatriza en unos 10 ó 15 días después del parto. No es preciso quitar los puntos. Se caen solos al ser de un material reabsorbible.
Si la mujer nota que los puntos están supurando, o comprueba que la zona presenta un enrojecimiento o una hinchazón asociados a fiebre, es conveniente que consulte con el médico porque es posible que se haya infectado alguno. También es recomendable acudir al médico si nota pinchazos.
Para prevenir este tipo de problemas, se debe lavar dos o tres veces al día la zona con agua templada y un antiséptico disuelto en el agua o en espray y mantener siempre muy secos los puntos. Tampoco conviene moverse o estar de pie en exceso durante esos primeros días.
Si la madre permanece sentada, conviene evitar que todo su peso recaiga sobre los puntos. Para ello, se puede colocar una toalla enrollada o un flotador especial en el asiento en el lado contrario a la episiotomía.
Cuando se utilicen compresas, es preferible que no tengan plástico para que la herida se airee mejor. Se desaconseja el uso de tampones durante el postparto para evitar el riesgo de infección por acumulación de secreciones.
Para aliviar el dolor en la zona de la episiotomía se pueden aplicar compresas heladas durante los primeros días y tomar baños de asiento con agua caliente.