El parto se suele dividir en tres fases:
La frecuencia y la intensidad de las contracciones permiten determinar en qué momento del parto se halla la mujer. Si las contracciones se repiten cada cinco minutos, es aconsejable acudir al hospital porque el parto ya ha comenzado.
Mediante un examen interno, el médico o la comadrona determinan la dilatación del cuello uterino y dónde se encuentra la cabeza del feto.
Tras esta primera exploración, se controlan los latidos del corazón del feto mediante auscultación o a través de un monitor eléctrico antes de trasladar a la mujer a la sala de partos. Se comprueba, en definitiva, el bienestar fetal y cómo se presenta el parto.
En mujeres primerizas suele durar entre 12 y 14 horas. En mujeres que ya han dado a luz, no suele superar las 9 horas.
No debemos olvidar, no obstante, que cada parto (al igual que cada embarazo) es único y que la duración puede variar enormemente de una mujer a otra.