El modo más sencillo de imponer disciplina con niños pequeños es por dos métodos:
Consiste en retirar permisos para hacer algo.
Por ejemplo: “Como no has querido cruzar de la mano, ahora seguirás yendo en tu sillita amarrado”, “como no has recogido las construcciones, no podrás jugar con ellas hasta el jueves”.
EXCLUYENDO AL NIÑO DE TODA ACTIVIDAD DURANTE UNOS MINUTOS
Consiste en aislar por unos minutos al niño, privándole del contacto físico con sus padres, de los juegos...
Cuando el niño se porta mal, se le debe llamar la atención con firmeza y suavidad, pero sin mimos. Puede que el niño responda al aviso con una rabieta o que repita la acción y sea necesario castigarle.
Entonces, lo más aconsejable es llevarle a otra habitación de la casa donde permanezca solo durante unos minutos sin sus juguetes ni ningún otro tipo de diversión.
En algunos casos, como el de las rabietas, es aconsejable dejarle solo hasta que se calme o deje de llorar. El niño puede ser recluido al corralito, a una caja de cartón grande, a una habitación de la casa... El retiro debe ser breve.
Si es preciso, por seguridad del niño, uno de los padres puede quedarse cerca pero sin dirigirse a él. Antes de permitirle reanudar la actividad normal, conviene recordarle la causa de que fuera excluido, la norma que no cumplió y pedirle que lo piense otra vez antes de obrar mal.