La práctica y repetición de los movimientos dan lugar al aprendizaje. Lo que al principio fue sólo un intento, ahora es algo automático. Cada nuevo movimiento lleva a otro más complejo. Es habitual que los niños aprendan antes:
Los niños practican movimientos e investigan nuevas posibilidades de forma automática y natural. Su curiosidad les lleva a experimentar un movimiento una y otra vez. De los resultados, adquieren nuevos conocimientos tales como:
Los padres pueden enriquecer las experiencias de sus hijos si les proporcionan juegos y juguetes que potencien esta tendencia, si alaban sus nuevas habilidades p si nombran los descubrimientos del niño. Algunos ejemplos: ¡Síi!, ¿ves? La pelota estaba DEBAJO de tu mantita. ¡Nooo! El cubilete rojo no cabe ahí, es demasiado GRANDE.
Al final del segundo año, los niños disfrutan con juegos que requieren una elevada coordinación manual: encajar formas, puzzles sencillos, amasar plastilina,...
Temas relacionados: