¿Tiene importancia el lugar que ocupa un niño entre sus hermanos? La respuesta es SÍ. A pesar de que los padres siempre afirman que se quiere a todos los hijos por igual, esto es imposible. Y es natural. Por supuesto que no quiere decir que se quiera “más” o “menos” a uno que a otro. Es una cuestión de matices, no de cantidad.
Cuando los padres tienen el segundo hijo, ya no son los que eran hace... 2, 3, 4 años. Ellos mismos han cambiado. También lo ha hecho su vida, sus circunstancias, su propia experiencia como personas o como padres. Aunque algunos hijos son concebidos tras una decisión muy consciente y otros “vienen sin haber sido invitados”, se les puede querer a todos ellos, pero siempre habrá matices, aunque los padres deseen evitarlos.
Porque los niños son personas y cada uno es distinto de los otros hermanos, su temperamento será diferente.