El principal juguete para un niño son sus padres. Con papá o mamá se juega al caballito, a esconderse, a hacerse cosquillas,...
Desde su regazo se descubren los colores, se leen cuentos, se habla por teléfono. Además, los padres son los que proporcionan la mayoría de los juguetes y quienes le inician en su funcionamiento.
Con un poco de imaginación, un sencillo objeto doméstico se convierte en un juguete: una caja es un tambor, un cofre del tesoro o un remolque.
La más simple actividad cotidiana se transforma en un juego: vestirse, bañarse, pasear...
Como complemento, los padres deben desarrollar una tarea de vigilancia discreta mientras el niño juega y explora el mundo:
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