En las nuevas estructuras sociales, donde la madre y el padre trabajan, es muy importante saber elegir y compartir el cuidado de los hijos con terceras personas.
A veces, buscar a la persona idónea no es una tarea fácil.
Dejar al bebé con alguien a quien no conoces genera desconfianza en alguna madres y además, supone un gasto que no todo el mundo se puede permitir, por lo que frecuentemente se recurre a los abuelos para cuidar de los pequeños.
Los primeros días suelen ser duros para la madre y las primeras ocasiones en que se separa del bebé puede generar un sentimiento de culpabilidad por dejarlo con otras personas. Se trata de una sensación lógica, ya que suponen las primeras separaciones y la madre deberá acostumbrarse a ellas.
En este sentido, existen teorías provenientes del psicoanálisis que indican que este sentimiento de inquietud y preocupación se debe a los recuerdos que las madres guardan a su vez, de las primeras separaciones de su progenitora.
Sin embargo, este sentimiento desaparece a los pocos días y tanto la madre como el bebé se acostumbran sin problemas a la nueva situación.

Una recomendación para que esta adaptación se produzca lo antes posible es que expliques al niño los días anteriores al ingreso en la escuela infantil o en la guardería las cosas que se hacen allí, las personas que habrá y qué es lo que hará él.
Si tu hijo es aún pequeño para comprender estas explicaciones, déjalo en la guardería poco tiempo al principio y después ve alargando el periodo de estancia según él se vaya habituando.
Un truco es que el bebé se lleve algún juguete con el que suela jugar y que le dé tranquilidad mientras esté fuera de casa. Esto le proporcionará seguridad.
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