Es muy importante que el niño desarrolle la capacidad de vincularse a otras personas. La primera vinculación la realiza con sus padres o cuidadores habituales a lo largo del primer año, pero también se siguen formando vínculos más tarde. Los padres adoptivos pueden desarrollar relaciones buenas y estables con sus hijos.
Los vínculos proporcionan al niño seguridad, enriquecen su mundo afectivo, crean un modelo para las posteriores relaciones sociales.
Una preocupación de las madres que trabajan fuera de casa es si el niño va ser perjudicado porque ella no está con él las 24 horas del día. Se sabe que ser cuidado por terceras personas no perturbará los vínculos afectivos del niño siempre y cuando:
El niño se sienta seguro con sus cuidadores.
Reciba cuidados de calidad.
El niño proceda de una familia estable, con padres cálidos y transigentes, sin tensiones ni dificultades de pareja.
La madre no trabaja más de 35 horas a la semana y disfruta con su trabajo.
El tiempo compartido se dedica a actividades comunes, priorizando el contacto físico, la demostración de la afectividad, el juego,...
Algunas de sus dudas son las siguientes:
P- ¿Mi ausencia por el trabajo va a tener consecuencias a largo plazo? R- No hay evidencias de que sea así.
P- Mi hijo se enfada o se muestra caprichoso cuando vengo a casa. R- Es normal, solo le está poniendo a prueba.
P- Mi hijo me enfrenta o me compara con su cuidador. R- Es normal. Todos los niños lo hacen. Pero tienen muy claro quien es quien.
P- Mi niño está muy unido a su cuidador, habla mucho de él/ella. A veces llego a sentir celos de él/ella. R- Es un buen motivo para alegrarse. Su hijo tiene gran capacidad de querer.
P- Me gustaría poder ser yo quien estuviera siempre a su lado. R- Es normal. Pero si su vida debe incluir un trabajo, alégrese de poder proporcionarle los cuidados a través de otra persona.