Si se dan al menos tres de estas condiciones, el niño está ya preparado para el primer intento. Debe conocer las palabras clave: debe entender lo que es la "caca" o el "pipí" (en muchas familias se utilizan palabras o expresiones muy diferentes) y debe poder decirlas. Para ello, el niño debe darse cuenta de las sensaciones que ocurren después de orinar o defecar. Estar "mojado", "sucio", ...
Un poco más adelante, el niño será consciente de lo que se siente antes de: las "ganas" de orinar (contracciones de la vejiga) o de defecar (movimientos del intestino). El niño ha preguntado ya acerca de algunas cosas relacionadas con la micción o la defecación, ha imitado a niños o adultos, o manifiesta que quiere probar a hacerlo.