Tener prisa. Cada niño madura a su ritmo. Presionarle solo conducirá a frustración y dificultades.
Amenazarle, reñirle, gritarle, castigarle... cuando no logra controlar los esfínteres.
Ridiculizarle en público, ante sus hermanos... Compararlo con otros niños más "adelantados".
Forzarle a usar el inodoro (la mayoría de los niños tiene miedo, teme caerse).
Ponerle dificultades involuntarias en forma de ropa difícil de manejar por el niño: olvídese de los "bodys", vaqueros, pantalones con cremalleras, petos con tirantes, leotardos...