La creatividad favorece la autonomía de pensamiento del niño
Permite al bebé o niño actuar con ingenio e imaginación, y manejar sus frustraciones.
El niño creativo explora su entorno, siente curiosidad, busca alternativas, es receptivo, y toma iniciativas.
Por ejemplo, si llevamos al bebé al parque observamos como se fija en los demás niños. Las risas, los gritos, los movimientos, las palomas revoloteando a su alrededor captan su atención y el bebé se muestra entretenido, alegre, estimulado.
Si le sentamos en el arenero, aprovechará esta maravillosa oportunidad para tocar la arena, percibir su textura, su temperatura, su peso.
Su impulso explorador le invitará a lanzarla, e incluso a saborearla (cuidado con esto).
A su alrededor probablemente se encuentran otros bebés como él a los que quizás se aventure a acariciarlos, a sonreírlos.
¿Qué puede frenar el desarrollo de la creatividad en el niño?
Como seres que vivimos en sociedad, los niñosaprenden a respetar unas normas de convivencia que implican a veces sacrificar su espontaneidad natural a ciertas convenciones.
Esta adaptación a la civilización no debería limitar, sin embargo, su curiosidad ni su imaginación. Si nos mostramos irritados con el niño y reprimimos sistemáticamente sus preguntas, no satisfacemos su interés y demostrará apatía.
Es inevitable, sin embargo, que en la educación escolar conozca modelos o estereotipos que le determinen en cierta medida. Pero también el enriquecimiento personal que recibirá al socializarse estimulará su creatividad.