Recuerdos de la infancia de un genio de la creatividad
Uno de
e las personas más creativas que han existido, fue sin duda Leonardo da Vinci. Su inquietud por investigar y su ingenio, le llevaron a abarcar numerosas disciplinas.
Vasari, biógrafo de artistas del Renacimiento, dijo de él que su actividad fue “vastísima y admirable” y que “siempre que su espíritu se volvía hacia los asuntos difíciles, con facilidad los liberaba de su complejidad”.
Se dedicó con particular interés al estudio del vuelo de las aves y dicen que cuando encontraba sitios en los que se vendían pájaros, los sacaba de la jaula, después de haber pagado su precio y los liberaba.
Él mismo refirió en uno de sus escritos, su primer recuerdo de bebé, en la cuna, cuando un buitre se le acercó y abrió su boca con la cola. Este hecho le pareció al propio Leonardo, una posible justificación que explicaría su interés por los pájaros.
Esta anécdota ha sido tema de numerosos estudios, aunque nadie ha sido capaz de asegurar si este recuerdo fue real o fruto de su imaginación. Sin embargo, interesa la relevancia que el artista da a un recuerdo prematuro, de su primera infancia, como determinante para su posterior desarrollo como investigador infatigable.