Aunque la mayor parte de la composición de la fruta es agua (entre un 75 y un 90%), aporta interesantes cantidades de fibra vegetal insoluble, minerales y vitaminas.
Su contenido en azúcares es variable (entre el 4 y el 20%), por eso unas frutas son más dulces que otras, unas "engordan" más que otras.
Los cítricos tienen mucho calcio y vitamina C. También hay vitamina C en las fresas y kiwis. Encontraremos vitamina A en las frutas de color rojo y amarillo. Las frutas desecadas (orejones, pasas, ciruelas...) contienen mucho potasio. Las ciruelas, higos, fresas y dátiles aportan hierro.
Los niños pueden tomar fruta de diversos modos:
Los zumos comerciales NO son una buena alternativa en la dieta porque:
Los frutos secos son una interesante fuente alimenticia, pero no deben ofrecerse a los niños menores de 4 años por el riesgo de que se atraganten al masticarlos. Las consecuencias de que un pedacito de almendra o una cáscara de pipa se aloje en los bronquios del niño pueden ser fatales.