En su segundo año de vida, la alimentación del niño cambia debido a que:
Cuando cumple un año, el aparato digestivo del niño ya ha completado su maduración. Esto quiere decir que ya está preparado para digerir la mayor parte de los alimentos que consumen los adultos de su familia y su entorno.
Algunos niños tienen aún sólo unos pocos dientes a los 12 meses. A lo largo de este segundo año le saldrán el resto de las piezas. Ya desde los 8-9 meses, los bebés pueden "roer" alimentos semisólidos.
EMPIEZA A DOMINAR LAS HABILIDADES MOTORAS
Aprende a beber en vaso, a asir la cuchara, a mantenerse sentado, a combinar el movimiento de ambas manos, a coger pedacitos con los dedos,...
Conviene estimular al bebé a que desarrolle y ejercite sus capacidades: masticar, beber en vaso o taza, usar las manos para comer,...
Un niño que no haya probado alimentos sólidos hasta los 18 meses, por ejemplo, es probable que se niegue a masticar. La edad apropiada para que se vaya acostumbrando son los 8-9 meses.
SU APETITO TIENDE A DISMINUIR HACIA LA MITAD DEL SEGUNDO AÑO
El cambio se hace mucho más notable al cumplir los 2 años. Esta etapa de inapetencia fisiológica se debe a que el crecimiento se ralentiza a partir de esta época.
Para tranquilidad de los padres acerca de si su bebé está adecuadamente alimentado, bastará con comprobar que: