Durante el segundo año se producen en la vida del niño dos cambios fundamentales: aprende a andar y aprende a expresarse de forma comprensible.
Precisamente son las dos características principales del género humano:
La posición erecta para caminar, que permite una visión más completa del mundo.
El lenguaje, que favorece la comunicación y el desarrollo de la cultura.
Para los padres, el segundo año resulta un poco cansado debido a que deben prestar mucha atención al niño que despliega una gran actividad. Sin embargo, también es una etapa apasionante en que el bebé desarrolla muchas relaciones sociales y afianza su autonomía.
En esta sección encontrará respuesta a todas sus dudas sobre el desarrollo de su hijo. Consulte nuestros artículos destacados esta semana:
Poniendo normas claras. No sirve decir “tienes que portarte bien”. Es muy ambiguo. Debemos especificar: "No se tiran las macetas al suelo, no se puede pegar a las personas, no se puede ..."
Fortaleciendo la autoestima del niño, proporcionándole amor, cariño, seguridad. Si el niño recibe mucha atención cuando está tranquilo, no necesitará recurrir a los berrinches.
Hablando de los sentimientos antes de que se lleguen a descontrolar. La tristeza y la rabia conducen a menudo a rabietas.
Lupe, la protagonista de Secretos de una madre, cuenta cómo ha cambiado la forma de educar a los hijos:
Olvídate de la práctica frase: “Esto es así porque yo lo mando, y punto”, ya que tu pequeño mocoso te mirará con cara de pasmo absoluto y repetirá hasta veinte veces: “¿y por qué mamá?, ¿y por qué mamá?, ¿y por qué mamá?”