El efecto bronceador del sol es más fuerte en la mujer embarazada.
Se piensa que este efecto es debido a las hormonas del embarazo. Los estrógenos y la progesterona son fuertes inductores de melanina (responsable de la pigmentación de la piel) a través de un efecto estimulante de los melanocitos (células que producen la melanina).
La aparición de manchas oscuras ocurre con mas facilidad que en las mujeres no embarazadas.
El uso de protectores solares puede minimizar este fenómeno.
La hipertermia maligna, conocida como golpe de calor, aparece como consecuencia de una exposición prolongada a una temperatura elevada. También puede ocurrir en sitios que estén a la sombra.
El problema consiste en una pérdida excesiva de líquidos corporales que puede llevar a la mujer embarazada hasta la pérdida de conciencia e incluso convulsiones.
Para evitarlo no se debe realizar una actividad física extenuante, ni tampoco vestirse con ropas aislantes.
Es muy importante beber líquidos de forma regular, preferiblemente bebidas isotónicas.
Siempre que sea posible, se debe beber sólo agua embotellada o previamente tratada para eliminar bacterias, parásitos y virus.
No es aconsejable lavarse los dientes con agua local ni consumir cubitos de hielo. Así se previene la llamada “diarrea del viajero”, en general más frecuente en países tropicales.
Tampoco se deben tomar alimentos crudos.
La ropa y el calzado deben ser los adecuados para el destino al que viajamos. En general la ropa ha de ser holgada, de fibra natural y colores claros.
El calzado, además de cómodo, debe proteger la piel de rozaduras y/o picaduras de insectos.