El mejor momento para realizar un viaje durante el embarazo es entre la 14 y la 30 semana de gestación.
Por varios motivos:
El volumen del abdomen no es muy grande y la embarazada puede moverse con facilidad.
Aún no existe la posibilidad de que se adelante el parto.
Los síntomas incómodos del primer trimestre ya han desaparecido.
No hay que olvidar decírselo al tocólogo. El especialista nos indicará si nuestra elección es la adecuada y si nuestra decisión puede interferir con el resto de visitas del embarazo.
Sin embargo, existen tres supuesto en los que la embarazada debe extremar las precauciones a la hora de viajar:
Tras la amniocentesis. Para prevenir el riesgo de aborto se recomienda no viajar hasta que pase 1 semana tras la punción. Las 48- 72 horas siguientes a la amniocentesis son el periodo de mayor riesgo de pérdida de la gestación, de ahí que se recomiende reposo absoluto. Poco a poco, la mujer volverá a su nivel de actividad previo a la prueba.
El viaje no debería hacerse más allá de la 30 semana. Especialmente para los embarazos múltiples. A partir de esta fecha aumenta el riesgo de tener complicaciones, lo que obliga a la madre a esforzarse por cuidarse y al médico a realizar un seguimiento más estrecho (aumentan los riesgos de parto pretérmino, hipertensión arterial o flebitis).
Si nuestro viaje debe ser antes de la semana 14, por lo menos hay que asegurarse de hacerlo una vez hechas la primera visita y la primera ecografía.