No es raro que en el embarazo la mujer pase por episodios alérgicos que antes no había tenido.
Las causas pueden ser múltiples, desde el rechazo a los productos lácteos, hasta el contacto con detergentes y cosméticos, pasando por el polvo o el polen, entre otras. La reacción más frecuente es la irritación de la piel y de las membranas mucosas.
También pueden ser síntoma de alergia los catarros, la acidez de estómago o las diarreas. Ante cualquiera de estos síntomas, la primera medida es consultar con el médico para que, mediante determinadas pruebas, determine el origen real del problema.
Al igual que con otros trastornos típicos de la gestación, las alergias desaparecen después del parto.