La funiculocentesis es una técnica de diagnóstico prenatal que consiste en punzar con una fina aguja uno de los vasos sanguíneos del cordón umbilical, de donde se extrae un poco de sangre que, más tarde será analizada.
Suele hacerse cuando la gestación lleva más de 18 semanas de evolución (antes de esa fecha es muy difícil practicarla) o cuando la muestra obtenida por amniocentesis no dio resultados claros.
Para estudiar la sangre del feto y descartar: infecciones, isoinmunización y, especialmente, para estudios genéticos: cariotipo, ADN, ... En algunos casos extraordinarios, esta técnica puede servir para hacer una transfusión de sangre al feto.
No puede hacerse antes de las 18 semanas. Sus riesgos son similares a los de la amniocentesis, aunque el porcentaje de aborto o pérdida fetal es mayor: entre el 5 y el 10%. Otras complicaciones posibles son:
Las recomendaciones previas y posteriores son las mismas que para la amniocentesis.