
En el bebé, la temperatura se toma principalmente por vía rectal. Se coloca al bebé boca arriba y se le levantan las piernas sujetándolas por los tobillos con una mano. Con la otra mano se introduce aproximadamente un centímetro de la punta del termómetro en el ano.
Para facilitar el deslizamiento del termómetro se puede untar la punta con un poco de vaselina. A continuación se le mantiene con el culito apretado el tiempo necesario, que varía según el tipo de termómetro, para comprobar la fiebre.
Se coloca al bebé boca arriba y se le levantan las piernas sujetándolas por los tobillos. Con la mano libre se introduce el supositorio en el ano lenta pero firmemente, ya que puede derretirse y resbalar entre los dedos.
Para facilitar el deslizamiento del supositorio se puede untar la punta con un poco de vaselina. Una vez introducido, y para evitar que lo expulse, hay que mantener las nalgas del bebé apretadas y las piernas bajadas durante 2 minutos.