Durante los últimos 30 años se había recomendado poner a los bebés boca abajo por temor a que algo de alimento del estómago fuese regurgitado y se introdujese en los bronquios, causando asfixia.
Sin embargo, estudios epidemiológicos han mostrado que el síndrome de muerte súbita del lactante ocurre con más frecuencia en bebés que estaban acostados boca abajo. Por tanto, en la actualidad, se recomienda acostar a los bebés preferentemente de lado o boca arriba, por lo menos durante los 6 primeros meses de vida.