El bebé debe dormir en una habitación ventilada con luz natural y sin excesivos ruidos exteriores. Es aconsejable mantener la habitación a una temperatura próxima a los 20 grados y evitar la sequedad ambiental que produce la calefacción colocando un recipiente con agua o un humidificador.
Los animales domésticos no deben entrar en la habitación, ni tampoco se debe fumar en ella.
Durante las primeras semanas, el bebé se sentirá más seguro en una cuna pequeña, pues el espacio en el que vivía antes de nacer era muy reducido. Los padres pueden usar el moisés o la cuna.
Si la cuna es de barrotes, la distancia máxima entre éstos debe ser de 7 cm. Además, durante los primeros meses es recomendable que el interior de la cuna este acolchado para evitar que el bebé pueda quedarse encajado entre los barrotes y protegerle de posibles golpes.
El bebé no debe dormir con almohada. El colchón debe adaptarse exactamente al contorno de la cuna y debe ser firme para que la cabeza del bebé no se hunda en él.