El bebé de pocas semanas tiene que comer por la noche. Los bebés necesitan comer muy a menudo, especialmente los primeros días, para adecuar la producción de leche de su madre a sus propias necesidades. Es fundamental que el bebé mame a menudo los primeros días para asegurar una buena producción de leche.
Por tanto, es probable que el bebé pida mamar varias veces durante la noche. Dar el pecho en la cama es muy cómodo y seguro. Si el bebé no se alimenta del pecho, hay que levantarse a preparar un biberón por la noche.
Las tomas nocturnas de pecho suelen ser muy relajadas y mucho más cortas. Si el bebé toma biberones, seguramente tomará uno o dos por la noche. Más adelante, las tomas se espaciarán más.

Los bebés amamantados duermen a intervalos más cortos que los alimentados con biberón, pero se quedan dormidos con más facilidad debido a uno de los componentes de la leche materna (el triptófano).
Las madres que dan el pecho también sienten que les resulta mucho más fácil volver a quedarse dormidas. Las hormonas que regulan la lactancia también ayudan a relajarse.
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