La elección de una silla o cochecito no es tan fácil como pueda parecer, ya que la oferta en el mercado es cada vez más amplia.
Antes de iniciar la compra es necesario valorar las necesidades individuales de cada pareja, como el espacio de la vivienda o el tamaño del maletero del coche.
Y tener en cuenta múltiples factores como las dimensiones y el peso del cochecito, sus materiales (desmontables o permanentes), su diseño (único o combinable) y, por supuesto, el precio.
En general la mayoría de los padres buscan la comodidad y prefieren un cochecito (o sillita) funcional, manejable y versátil.
Los cochecitos y las sillas de bebés o niños se componen prácticamente de las mismas piezas. Muchos padres prefieren comprar modelos combinables, conocidos como “tres en uno” que integran el capazo, el portabebés, homologado como silla de automóvil grupo 0 y la sillita de paseo. Otros optan por comprar modelos únicos, primero un cochecito y luego, una sillita.
El cochecito es el vehículo ideal para la primera etapa del bebé, cuando es un recién nacido. Cuando el bebé ya sostiene la cabeza (en torno a los cuatro meses) se debe cambiar por la sillita. En este sentido, la mayoría de los pediatras recomienda a los padres no alargar el uso del cochecito, pero tampoco precipitarse en su sustitución.
Para que su manejo sea sencillo, es aconsejable que la pareja compre un modelo que se adapte a la complexión física de los dos. Cuanto más ligero sea el cochecito, más fácil será de usar. Sin embargo, los modelos más pesados, aunque sean más difíciles de manipular, son más sólidos y robustos.
Comprobar que el capazo, la hamaca y los manillares se sujetan bien al chasis.
Asesorarse adecuadamente sobre los elementos, los materiales y la seguridad del cochecito o silla.
Informarse bien sobre el revestimiento del capazo. Es preferible que el forrado aísle del ruido al bebé y que los materiales internos permitan mantener la temperatura y la humedad y renovar el aire del interior.
Lo más importante es la seguridad del bebé, por lo que es esencial que los padres comprueben que cumple las garantías mínimas de calidad de la Unión Europea.
Comprobar que el sistema de anclajes es el adecuado. En caso de utilizar el portabebés, éste debe adaptarse al peso del bebé o niño y cumplir el reglamento de seguridad ECE R-44/03.