No hay una hora que sea "la mejor" para bañar a un bebé. Cada familia puede planearlo como más le convenga.
La práctica habitual consiste en bañar al bebé por la noche, antes de darle el pecho o el biberón, ya que se piensa que el baño en este momento del día relaja al bebé, por lo que comerá más tranquilo y conciliará mejor el sueño. Además, muchos padres disfrutan bañando a sus hijos y la noche es el único momento del día en el que pueden dedicarle el tiempo necesario.
Los padres deben observar a su hijo y elegir el momento más apropiado de acuerdo con el temperamento de su bebé. A algunos niños el baño les despeja en lugar de relajarles; otros, si están muy hambrientos, puede que cojan una rabieta y se queden dormidos durante la toma. También puede ocurrir que se relajen tanto que igualmente se queden dormidos mientras comen.
Algunos padres han llegado a las siguientes conclusiones: